
El nuevo año reserva a Quique Hernández uno de los mayores desafíos en la madurez de su carrera como entrenador. Salvar al Hércules del descenso y de la amenaza de disolución es el gran reto. Y Enrique Ortiz está dispuesto a colaborar en todo lo que el valenciano ansíe para intentar salvar un proyecto mal parido en el que pesa la presencia de su yerno, Javier Portillo.
En algo más de dos meses desde su llegada al banquillo, el técnico ha asumido el mando de la parcela técnica, tanto sobre el césped como en la planificación del mercado de invierno. Se ha hecho también con la confianza del constructor alicantino, que ahora vuelve a primera línea con la salida del club del proceso concursal.
Aunque tardó algunos días en conocerle personalmente, los cónclaves y conversaciones entre Quique Hernández y Enrique Ortiz se han sucedido y se han convertido en una constante. Ambos se mantienen permanentemente en contacto Aún así siempre subyace la incertidumbre de hasta dónde va a llegar la implicación del dueño de Aligestión en la salvación del proyecto blanquiazul. Una implicación que se cuantifica en euros.
Tanto es así que la figura de García Pitarch ha quedado casi totalmente relegada a la gestión económica y la faceta institucional. Después de la desastrosa planificación del verano, Ortiz prefiere apostar por el criterio de Quique Hernández para tratar de salvar una temporada que pinta mal. En este sentido, permanece receptivo a las valoraciones del entrenador sobre las necesidades del equipo en el apartado deportivo.
Reforzar la plantilla en este mes de enero se antoja clave para el entrenador del Hércules. Dos de los tres fichajes -Mario Rosas y Javito- son peticiones específicas de Quique Hernández. La contratación de Jesús Paredes, hombre que colaboró mano a mano con el valenciano en la salvación del Huesca la pasada campaña, demuestra que el valenciano está ganando poder en su terreno. La única incorporación que ha llegado -y llegará- de la mano del presidente es la de Redondo. En cualquier caso, si García Pitarch desea realizar cualquier aportación, deberá tener siempre la aprobación del preparador valenciano.
El principal desafío ahora de la parcela técnica del club es la contratación de un delantero. Y en ese punto es donde se espera la intervención decisiva de Ortiz, que de momento no llega. Para realizar una incorporación de garantía en esa demarcación, el club necesita la aportación del empresario alicantino. La vuelta de Braulio es una verdadera incógnita y Quique Hernández considera un riesgo inasumible para la consecución del reto esperar a la recuperación del delantero canario. La exigencia es máxima en el arranque de 2013 para todos, desde la plantilla hasta Enrique Ortiz. Cualquier esfuerzo es bienvenido para salvar al colista del descenso.
Salidas obligadas
Un goleador no es el único fichaje que pretende Quique Hernández para el nuevo año. Aunque, a fecha de hoy, solo cabría ése porque queda una ficha disponible en la plantilla. Con la incorporación de Cortés y Javito son 24 los profesionales de los que dispone el entrenador, además de los canteranos y el bosnio Eldin Hadzic, que tiene ficha del filial tras lograr la nacionalidad española.
El propósito del cuerpo técnico es reforzar la medular de la plantilla con otro centrocampista y un central en el mes de enero y con la mayor celeridad posible. No obstante, la condición indispensable obrar la salida de algunos jugadores que tienen contrato en vigor y no cuentan para el proyecto. Son los casos del lateral Pere Martínez y el atacante Jeffrey Sarpong. Y pueden no ser los únicos. Fran Mérida también podría dejar el Hércules, pese a haber firmado por cuatro campañas, si consigue una oferta interesante, que llegaría del extranjero. El mercado de invierno puede deparar aún muchos cambios en el equipo alicantino.



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