
Desde el palco del Ancho Carro de Lugo, Jesús García Pitarch comprobó que su primera temporada como presidente del Hércules puede convertirse en una travesía muy complicada por Segunda División. Hay mucho tiempo para la mejora y la derrota cosechada en Lugo en el debut liguero puede quedar en el futuro en una mera anécdota, pero las sensaciones que dejó el equipo de Mandiá fueron, a día de hoy, más que preocupantes para un equipo que se ha marcado el ascenso como objetivo (porque la plantilla aún no tiene el tono físico necesario y porque el fondo de banquillo es escaso).
El Hércules -cierto es que en inferioridad numérica durante 55 minutos- no dio nunca sensación de peligro ante un rival que no deja de ser un recién ascendido y que, sin embargo, tuvo controlado a los blanquiazules (que acabaron con los nervios crispados por la impotencia) en todo momento.
Aunque el Lugo siempre dio la impresión de estar un paso por delante del Hércules, el partido se mantuvo equilibrado hasta el minuto 37, momento en el que el cuadro gallego abrió el marcador al transformar Manu un penalti sobre Tonetto.
Pero más allá del contratiempo que siempre supone un gol en contra, la verdadera adversidad llegó al ser expulsado con una rigurosa tarjeta roja Pere (no se pueden poner muchas objeciones a la falta, pero la sanción fue exagerada porque el atacante lucense no tenía controlado el balón).
Mandiá había apostado por el ex del Villarreal como titular pese a que apenas había entrenado una vez con la plantilla y el debut del catalán no pudo ser más desafortunado. Y gran parte de culpa de ello la tuvo Peña, que perdió un balón de manera incomprensible pocos metros por delante de su área, lo que pilló a la defensa alicantina a contrapié.
Con uno menos a estas alturas de la temporada que los equipos no están al cien por cien, el partido se puso demasiado cuesta arriba.
Hasta ese momento, el Lugo había hecho daño especialmente por el flanco izquierdo de la defensa herculana. Pablo Álvarez, las caídas a esa banda de Mauro Quiroga y las incorporaciones de De Coz pusieron en aprietos en varias ocasiones a Peña y también a un Cabrera que estuvo acertado al corte para evitar peligros mayores. Un disparo al larguero de Mauro Quiroga (minuto 10) y un balón que sacó Escassi bajo palos a Fran Pérez, tras un error de Falcón al capturar un balón (m.21), habían sido las dos ocasiones puntuales en las que más cerca había estado el Lugo de marcar.
El Hércules, por su parte, tuvo poca presencia ofensiva durante la primera mitad. La mejor jugada de los de Mandiá fue un centro de Peña que Gilvan cabeceó muy cerca de la portería de Yoel.
Tras el descanso, y ante la expulsión de Pere, Mandiá reordenó sus futbolistas y situó a Arbilla en el lateral derecho. Las circunstancias obligaron al preparador gallego a colocar al navarro allí donde no quería esta temporada.
De hecho, no llegó a ocupar esa demarcación ni un cuarto de hora, lo que tardó Mandiá en dar entrada a Callejón para que jugara de lateral y devolver a Arbilla a la medular. Junto al andaluz, también entró en el campo Braulio (tiró varios desmarques buenos pero le pillaron en fuera de juego) en sustitución de un Portillo al que no le llegó ni un solo balón que rematar, entre otros motivos porque Fran Mérida, uno de los encargados de suministrar balones al ataque apenas apareció.
Al catalán se notó más que a otros compañeros que su estado físico aún no es el óptimo y ni siquiera estuvo acertado en el golpeo a balón parado, en la que era una de las vías que le quedaba al Hércules para buscar la portería lucense.
Mérida, que había arrastrado problemas físicos durante toda la semana, acabó siendo retirado en camilla, lesionado, y sustituido por Álvaro Clausí, uno de los cuatro canteranos que desplazó a Lugo y que debutaba ayer en partido oficial.
Mientras, el Hércules no encontraba la fórmula de acercarse con peligro al área local, el Lugo tuvo varias opciones de sentenciar el choque, pero Falcón se mostró acertado para evitarlas.
Lo más cerca que estuvo el Hércules del empate fue, a falta de diez minutos para la conclusión, en un balón que Diego Rivas (de lo mejor en el equipo de Mandiá pese a su extraño verano) le puso a Peña dentro del área, pero el capitán, que estaba solo, ni tiró ni centró. Se quedó a medias y la ocasión se quedó en nada.
Acto seguido, fue Gilvan el que recogió un balón parecido dentro del área, pero en una posición muy complicada no consiguió colocar la pelota entre los tres palos.

Canal Hércules