
Que Portillo pueda ser un futbolista válido o rentable para el proyecto del Hércules es una cuestión que invita al debate, cuanto menos. Que Portillo sea mejor delantero que Urko Vera o alguno de sus antecesores como Trezeguet, Delibasic o Danciulescu ya se antoja una aseveración difícil de sostener con los números en la mano. Sin embargo, Enrique Ortiz -actualmente máximo acreedor de la entidad- y el ahora presidente García Pitarch se han esforzado en mantener que el ariete madrileño «es mejor que otros compañeros que han estado en el equipo recientemente» para justificar su contratación. A este argumento, se añade como aliño la rectificación de Mandiá: «Nos equivocamos al dejarle marchar».
Opiniones al margen, la estadística del madrileño y su balance goleador hablan por sí solos. Durante las últimas seis temporadas, Portillo no ha conseguido hacerse con la confianza de los entrenadores para ser titular en ninguno de los tres equipos en los que ha militado. De todos ellos, además, salió antes de cumplir su contrato de forma íntegra.
Su etapa más oscura la vivió con Camacho en el banquillo de Osasuna, donde estuvo dos temporadas y media. En ese tiempo, jugó 40 partidos, en 22 de los cuales fue titular, y marcó tres goles: dos en la primera campaña y uno en la segunda. Al Hércules llegó en el mercado de invierno después de disputar solo 38 minutos y con su cuenta anotadora en blanco. En total, jugó 1.537 minutos en dos años y medio con un promedio de un tanto cada 512,3 minutos.
De Primera descendió a Segunda con el Hércules con el reto de adquirir protagonismo y recuperar los números que le llevaron a pertenecer al primer equipo del Real Madrid. A pesar de los problemas de Esteban Vigo con el ataque en el año del ascenso, Portillo no gozó de minutos (725) con regularidad hasta la recta final de la Liga. Le costó estrenarse. Un año después volvió a marcar de penalti porque Farinós -habitual lanzador- le dejó el balón para que por fin recuperara sensaciones. De los cinco tantos que logró, el de Irún pasó a la historia porque valió el salto a Primera. Sin embargo, tanto sus goles como el éxito del Hércules quedaron empañados por las escuchas telefónicas a Enrique Ortiz del 'caso Brugal'.
En el año de Primera fue eclipsado por la llegada del campeón del mundo David Trezeguet. Aún así disputó 1132 minutos (26 encuentros, once titular) en los que marcó un solo gol. Como blanquiazul marcó seis dianas en un total de 1857 minutos, lo que equivale a uno cada 309,5 (casi tres partidos y medio).
Del Hércules salió en junio del pasado año después de que Mandiá le descartara. Fue indemnizado y fichó tres campañas por Las Palmas a razón de 300.000 euros cada una. Tampoco fue titular, aunque en la recta final -cuando los insulares ya no tenían opciones de 'play off' - tuvo más protagonismo. Marcó 8 goles y rebajó el promedio a uno cada 216 minutos. Hace un mes rescindió su contrato de dos años más para volver a Alicante de la mano del abuelo de su primer hijo, Enrique Ortiz. Su fichaje desató un terremoto que todavía mantiene en convulsión al club. Sergio Fernández no le quiere, pero Mandiá y García Pitarch aplauden su vuelta. Es solo cuestión de tiempo.


Canal Hércules