
Han cambiado las formas pero sigue inamovible el fondo y además el panorama se oscurece un poco más cada día que pasa.
Tres semanas después de que comenzara el monumental lío con el anuncio de Enrique Ortiz de la salida del Hércules de Sergio Fernández, apareció en la mañana de ayer en el Rico Pérez la figura de García Pitarch como nuevo presidente ejecutivo del club. Una maniobra más del empresario -y actualmente máximo acreedor de la entidad- para conseguir su único objetivo: que Portillo vuelva a ser jugador del Hércules.
Como Ortiz no tiene intención de finiquitar a Sergio, ha buscado un nuevo interlocutor que reconduzca la situación. Y ayer se produjo la primera toma de contacto, apenas unas horas después de que García Pitarch asumiera el relevo de Valentín Botella.
A última hora de la mañana, después conocer a los trabajadores del club, visitar las instalaciones y mantener otras tantas conversaciones con su mano derecha, Paco Ors, y el consejero delegado Carlos Parodi, García Pitarch se reunió con el director deportivo en las oficinas hasta pasadas las tres de la tarde y después ambos prosiguieron la conversación durante una comida de trabajo. Fue una primera toma de contacto que hoy continuará, ya que el presidente tuvo que ausentarse tras la misma.
Sin conclusiones y sin ninguna solución aún en el horizonte, al menos se produjo un diálogo necesario. García Pitarch le tendió la mano a Sergio Fernández para que se integre en el proyecto que él preside ahora. Su deseo es aunar esfuerzos, pero la paz que pretende conseguir tiene condiciones.
Aunque también posee varios puntos en común con el proyecto del leonés, el gran caballo de batalla sigue estando ahí. En la planificación del valenciano está el delantero Javier Portillo, la imposición de Enrique Ortiz con la que no transige Sergio. El asunto apenas se mencionó en la mesa, pero ambas partes saben bien cuál es la situación y el director deportivo se mantiene firme en su postura y en su cargo, avalado por el contrato de alta dirección que firmó hace un año.
Sergio Fernández le hizo ver al nuevo presidente que el proceso concursal por el que atraviesa el Hércules limita las posibilidades económicas y por tanto deportivas y que solo ciñéndose a ellas es posible la viabilidad del proyecto. Una visión distinta a la del valenciano, quien cuenta con la aportación dineraria que Enrique Ortiz le ha prometido. En cualquier caso, también incidió en que su contrato le sitúa como máximo responsable de la parcela técnica y defendió que no admite injerencias externas. Todo, eso sí, en un tono «correcto y cordial», tal y como aseguró el leonés a su regreso por la tarde a la sede de la entidad. Además, recordó al presidente que todos las operaciones deben ser aprobadas por el administrador judicial con su previo visto bueno, detalle que Ortiz parece haber obviado en la batalla que ha empredido.
Podría incluso darse la circunstancia de que Sergio admitiera operaciones de García Pitarch. Pero antes o después se pondrá sobre la mesa el contrato de Portillo. Y ahí volvería a estallar el asunto si ambas partes no alcanzan un consenso previamente. De producirse este extremo, con la negativa del director deportivo al fichaje del madrileño, el administrador concursal tendría que elevar el asunto al juez que lleva el proceso para que dictaminara.
Así que todo apunta a que si Sergio no acepta el deseo de Ortiz, el pacto con García Pitarch se antoja imposible y el caso acabará en los tribunales. El diálogo entre las partes va a continuar en los próximos días; mientras seguirán trabajando paralelamente en sus respectivas planificaciones.
Ok al traspaso de Samuel
Aunque la venta del central al Celta de Vigo la ha realizado Ortiz a espaldas del director deportivo, éste sí le ha dado el visto bueno al administrador concursal para que la ejecute. La operación, por la que el club gallego pagará 400.000 euros, quedará cerrada mañana y permitirá abrir el capítulo de fichajes con la incertidumbre aún de si, para entonces, García Pitarch habrá conseguido devolver la paz al Hércules.


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