El Hércules dejó escapar contra el Villarreal B dos puntos. Si nos atenemos al encuentro, el equipo alicantino creó numerosas ocasiones en el primer tiempo que no encontraron el camino del gol. Planteamiento por parte de Mandía sin sorpresas. El portero visitante estuvo a un nivel excepcional. Claro está. El Rico Pérez es un escaparate muy transitado para los jóvenes promesas del fútbol español; evitó que un buen trabajo del equipo local se reflejase en el marcador. Os puedo asegurar que a los equipos filiales de clubes consolidados en Primera se les debe tumbar, si es posible, en los primeros 20 ó 30 minutos de la primera parte. Les falta experiencia y mentalidad, son jóvenes en todas sus líneas. Al Hércules le faltó definición en el gol, una circunstancia extraña. Sólo hay que recordar el partido en casa contra el Barcelona B, contra el que se llevó los tres puntos con un hombre menos y al contragolpe. Pero el equipo submarino se escapó del empuje local y, basándose en la filosofía impuesta por un club con excelentes pilares de apoyo para crecer y mantenerse en la elite, siguió con su fútbol de toque. Se notó que son capaces de tocar pero sin profundidad, quizás sea ésta la clave de su posición actual en la tabla clasificatoria. Y la primera parte nos dejó con un sabor agridulce. Buen trabajo, presión, toque, profundidad y ocasiones, pero sin gol..
Y la segunda parte comenzó prácticamente igual que terminó, pero con una diferencia y es que el Villarreal iba hilvanando una pequeña tela de araña sobre su presa, sin que ésta se diese cuenta. Apoyándose en la solidez de su portero, el equipo castellonense empezó a llegar con mayor profundidad a la meta de Falcón, en primera instancia con tiros lejanos y posteriormente con la incorporación de laterales que llegaban en ataque organizado. El Hércules veía que pasaban los minutos y tenía menos el balón. No supo jugar con este factor y apareció la ansiedad por la victoria. Y así llego el gol de Jaume, incorporándose desde el lateral. Aún así, los blanquiazules pudieron empatar el encuentro por mediación de Tote, que será jugador clave para la segunda vuelta. Pero la tela de araña ya estaba consolidada y se remató a la presa con el segundo gol en la prolongación.
Un final injusto para un trabajo en líneas generales bien hecho. Al final, la suerte dejará paso al rendimiento tanto individual como colectivo. Hay que ser realista e ir paso a paso. «Y los cocos ya nos miran desde arriba». ¿Seremos nosotros uno de ellos?


Canal Hércules